Cuando alguien piensa en Dubái, lo primero que se le viene a la cabeza son rascacielos imposibles, islas artificiales, coches de lujo y un estilo de vida que parece sacado de una peli. Aunque la prostitución es ilegal en Emiratos Árabes, cada año miles de hombres y mujeres viajan buscando clientes dispuestos a pagar cifras enormes por compañía.
El dinero que mueve Dubái
La principal razón está clara: el dinero. En Dubái los pagos son muy superiores a los de otros países. Una buena noche puede significar lo que en otro país ganarías en meses o años. Empresarios, turistas millonarios y expatriados con sueldos altos forman un mercado que paga miles de euros por exclusividad y discreción.
El “sueño” de lujo y redes sociales
Para muchas, trabajar en Dubái también significa vivir un estilo de vida que antes parecía imposible: hoteles de cinco estrellas, compras en centros comerciales gigantes, fiestas en yates y fotos en Instagram que muestran una vida de película. A menudo son los clientes quienes financian este “lujo prestado”, y las redes sociales se han convertido en escaparate para atraer más contactos.
Ese lujo suele ser fachada en muchos casos. Muchas viven en pisos compartidos, controladas por intermediarios y con poca libertad. La imagen pública contrasta con la realidad privada.
Cuando no es una elección
No todas viajan por decisión propia. Dubái es también un destino fuerte de trata de personas. Redes de tráfico llevan mujeres con la promesa de un trabajo y acaban reteniéndoles pasaportes, obligándolas a prostituirse para pagar “deudas”.
Ojo, pasa en muchos países, Dubái no es el único país en el que sucede, pero tenemos que decirlo. La cercanía con países destrozados y en la pobreza extrema empuja a muchas mujeres a ponerse en manos de cualquier hijo/a puta.
La falta de oportunidades hacen que suene como un billete directo a mejorar su situación y la de sus familias, algunas lo hacen por decisión propia, otras engañadas con falsas ofertas de trabajo que luego se convierten en prostitución forzada.
Los riesgos de trabajar allí
Aunque las ganancias pueden ser altas, la prostitución es ilegal y las penas son severas. Se calcula que 30.000 escorts trabajan en Dubái y si te digo la verdad no conozco un caso en el que se detuviera a nadie por ejercer de acompañante, pero que las leyes son duras, lo son, y debes tenerlo en cuenta si estás pensando en irte a trabajar como acompañante.
Un contexto lleno de contradicciones
Dubái se vende como una ciudad moderna, pero en realidad vive en una dualidad: en público mantiene la imagen de país islámico conservador, y en privado tolera el alcohol, la prostitución y los vicios de occidente asociados con el entretenimiento adulto. Esa contradicción hace que el fenómeno siga creciendo y de momento el dinero fluya, pero no te confíes por que las leyes son bastante duras y si estás en el lugar equivocado en el momento equivocado te ves en un problema gordo deseando que te expulsen del país para no pasarte años a la sombra.
Aunque no se conozcan casos de gente en prisión por trabajar de acompañante, si se conocen casos de bastantes años a la sombra por ir con drogas o venirse arriba colocados.
Conclusión
Muchas escorts viajan a Dubái porque allí el dinero fluye como en pocos sitios del mundo. Para algunas es una oportunidad rápida de salir de la pobreza, para otras una trampa de la que cuesta escapar. Lo cierto es que la ciudad atrae por su lujo, pero también tiene sus riesgos, que son muy diferentes a los de países de occidente.
Consejos: No drugs, No alcohol, Si vas con agencia informarte bien.
Si quieres compartir alguna experiencia o consejo te leemos en comentarios.
Agregar comentario (anónimo)