Hoy vamos a meterle un buen repaso a los falsos mitos, clichés y discursos grandilocuentes sobre la prostitución. Porque, seamos sinceros, entre las pelis de Hollywood, los titulares sensacionalistas y ciertos sermones moralistas, la realidad se pierde en un mar de estereotipos. Así que, con un tono cercano, un poquito de humor y alguna puyita bien colocada (sí, al feminismo radical también le toca), vamos a aclarar el panorama. ¡Agárrense, que arrancamos!

Mito 1: "Todas son víctimas forzadas, pobrecitas"

Este es el clásico que nos venden hasta en la sopa. La idea de que toda trabajadora sexual está ahí porque la obligaron, la secuestraron o la engañaron. Ojo, la trata existe, y es un problema gravísimo que hay que combatir con uñas y dientes. Pero no todo es trata. Muchas personas eligen libremente dedicarse a la prostitución, como quien elige ser camarero, programador o influencer (aunque con menos postureo en Instagram). Es un trabajo, con sus pros y sus contras, y reducirlo todo a un drama de telenovela es injusto. Hay estudios, como los de la ONG Global Network of Sex Work Projects, que muestran que muchas trabajadoras sexuales lo hacen por decisión propia, con plena conciencia. Así que, dejemos de infantilizarlas, ¿vale?

Mito 2: El cliché de "Pretty Woman"

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Ay, Hollywood, cuánto daño has hecho. La fantasía de que llega un millonario guapetón, se enamora de la prostituta y la "salva" de su vida de miseria. ¡Por favor! En la vida real, los clientes son de lo más variopinto: desde el oficinista estresado hasta el abuelo que busca charlar un rato. La prostitución no es un cuento de hadas ni un reality de citas. Es un intercambio de servicios, como ir al dentista. Idealizarlo como una historia de amor es tan irreal como esperar que tu jefe te adopte porque le haces bien el café. La realidad es más pragmática: negocio, consentimiento y, a veces, amistades para toda la vida.

Mito 3: "Solo las mujeres pobres y sin estudios caen en eso"

Otro topicazo que no se sostiene. La prostitución no es exclusiva de mujeres, para empezar. Hay hombres, personas trans, no binarias, y un largo etcétera. Y no, no todas son personas sin recursos ni formación. Existen trabajadoras sexuales con estudios superiores, con proyectos propios y que eligen este trabajo porque les ofrece independencia, flexibilidad o buenos ingresos. La diversidad en el trabajo sexual es enorme, y reducirlo a la imagen de “pobres mujeres sin opciones” es simplificar un tema complejo hasta el absurdo.

Mito 4: El discurso abolicionista que lo pinta todo negro

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Aquí va la puyita al feminismo radical, porque alguien tenía que decirlo. Hay un sector del feminismo que insiste en que la prostitución es intrínsecamente opresiva, que todas las trabajadoras sexuales son víctimas pasivas y que hay que "salvarlas" prohibiendo el trabajo sexual. ¿Hola? ¿Y si las escuchamos a ellas? Muchas trabajadoras sexuales, organizadas en diferentes colectivos por el mundo defienden su derecho a trabajar, a organizarse y a tener condiciones laborales dignas. Pero claro, algunas feministas radicales prefieren hablar por nosotras, como si fueran superheroínas que nadie pidió y que al querer ayudarte lo que hacen es joderte la vida. El empoderamiento, no es lo mismo que el paternalismo. Si queremos apoyar, empecemos por respetar sus voces y sus decisiones, no por imponer agendas que las ignoran. ¿O es que los colectivos de mujeres trabajadoras sexuales son un grupo de hombres defendiendo los derechos de la mujer? La mayoría de estas femiloquis, e influencers subvencionadas, escriben libros y te sacan estudios sobre cualquier tontería con datos manipulados para apoyar su discurso. Una niñata con 19 años (que es la edad que llevo en esto) queriendo darme lecciones sobre la prostitución, a una trabajadora sexual, es como si yo que no tengo puta idea de coches me pongo a discutir con un mecánico, asme el favar..

Las mujeres que tienen un onlyfans están obligadas, las que tienen un estudio para hacer shows on line también, las que hacen porno, pero no las que trabajan en zara.. El discurso es fácil de desmontar lo que con este tipo de personas es imposible tener un debate serio, cuando desmontas sus argumentos van a lo personal, a eliminar y censurar la voz de quienes eligen libremente hacer lo que les da la puta gana.

Mito 5: "Es un mundo sórdido y peligroso siempre"

Otro cliché sacado de películas de serie B. Sí, la prostitución puede tener riesgos, como cualquier trabajo donde lidias con desconocidos (pregúntenle a un taxista nocturno). Pero no todo es un callejón oscuro con música de suspense. Muchas trabajadoras sexuales operan en entornos seguros, con protocolos claros, en países donde está regulado o en plataformas digitales que les dan control sobre sus clientes. El peligro real muchas veces viene de la estigmatización y la falta de derechos laborales. Por ejemplo, en países como Países Bajos, donde el trabajo sexual es legal, las trabajadoras tienen acceso a seguridad social y protección legal. ¿Y en los países donde se prohíbe? Ahí sí que se complica, porque la clandestinidad las expone más. Ironías de la vida: querer "protegerlas" prohibiendo su trabajo a veces las pone en más riesgo.

Mito 6: "La prostitución es inmoral"

Este es el típico argumento que sacan los que se escandalizan con todo. La moral es un terreno resbaladizo, y lo que para uno es pecado, para otro es martes por la tarde. La prostitución ha existido desde que el mundo es mundo (hola, Mesopotamia), y no parece que vaya a desaparecer porque alguien se lleve las manos a la cabeza. Juzgarla desde un pedestal moral no ayuda a entenderla ni a mejorar las condiciones de quienes la ejercen. Mejor centrémonos en garantizar derechos, seguridad y respeto, ¿no? Que cada quien viva su vida y deje vivir.

Mito 7: "Siempre es explotación"

Ojo, la explotación existe y es un problema serio. Pero no toda relación en la prostitución es desigual o abusiva. Muchas trabajadoras sexuales establecen límites claros, negocian sus tarifas y tienen clientes habituales con los que hay respeto mutuo. Pintar todo como una dinámica de víctima-verdugo es como decir que todo jefe explota a sus empleados (aunque, bueno, algunos sí). La clave está en diferenciar entre explotación y trabajo consensuado. Y para eso, hace falta escuchar a las protagonistas, no asumir que sabemos más que ellas.

Conclusión: Menos prejuicios, más escucha

La prostitución es un tema complejo, lleno de matices, y reducirlo a clichés o discursos polarizados no le hace justicia. Hay realidades duras, sí, pero también hay empoderamiento, autonomía y decisiones conscientes. Así que, antes de soltar la típica frase de telenovela o de creernos los salvadores del mundo, informémonos. Escuchemos a las trabajadoras sexuales, leamos estudios serios (no solo titulares) y dejemos de lado los prejuicios. La vida real no es una peli de Hollywood, ni un panfleto abolicionista, ni un sermón moralista. Es mucho más interesante.

¡Besos, risas y a seguir desmontando mitos! 😘 #RealidadSinFiltros

Este post no está subvencionado, si algún ministerio quiere hacerlo y nos dan unos cuantos milloncitos, mañana nosotras también somos abolicionistas..

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Lo siento amiguis, amigos, amigues, el money es el money..

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